¿Por qué los impuestos están frenando la exportación de autos argentinos?

Analizamos el impacto de la carga tributaria en la industria automotriz y cómo los altos costos de exportación afectan la producción nacional y el empleo.

¿Por qué los impuestos están frenando la exportación de autos argentinos?
Imagen generada por IA

La situación actual en las plantas de producción

Recientemente, el sector automotriz argentino ha encendido las alarmas tras el anuncio de importantes terminales sobre el cierre de turnos de producción y la apertura de planes de retiros voluntarios. El caso de la planta de El Palomar es un claro ejemplo de cómo las proyecciones de crecimiento para el año 2026 se han visto truncadas por una realidad económica compleja. Aunque el plan original incluía la fabricación de nuevos modelos híbridos, la caída en las ventas internas y la pérdida de competitividad en los mercados externos han forzado un cambio de rumbo.

El peso de los impuestos en la exportación

Para entender por qué a la Argentina le cuesta tanto vender sus autos al mundo, hay que mirar la estructura de costos. Mientras que competidores directos como México operan con un esquema de impuesto cero para las exportaciones, en nuestro país las ventas al exterior cargan con un promedio de 12 puntos porcentuales en impuestos. Esta diferencia hace que, por ejemplo, para un comprador en Chile resulte más económico importar un vehículo desde Tailandia que desde una planta argentina.

Los principales tributos que afectan esta dinámica son los Derechos de Exportación (actualmente en el 4,5%), el Impuesto al Cheque y el efecto cascada de Ingresos Brutos. Este último es un impuesto provincial que se va acumulando en cada etapa de la cadena productiva, desde el fabricante de la pieza más pequeña hasta la terminal que ensambla el vehículo final. A esto se deben sumar las tasas municipales, que añaden entre 2 y 3 puntos adicionales a la carga total.

La problemática de los reintegros y la liquidez

Si bien el sistema tributario prevé ciertos reembolsos o reintegros para fomentar las exportaciones, el problema radica en la gestión de esos fondos. Las demoras en las devoluciones por parte del Estado impactan directamente en la rentabilidad y la caja de las empresas. En un contexto donde la fluidez del dinero es clave, una devolución que tarda demasiado en concretarse termina licuando el beneficio original.

Esta falta de previsibilidad y la elevada presión fiscal ya están teniendo consecuencias tangibles, como la cancelación de proyectos de inversión significativos que utilizaban plataformas existentes para nuevos modelos de SUV. La industria advierte que, de no mediar una reforma que alivie estos costos, el riesgo de perder más mercados internacionales frente a jugadores globales, incluidos los fabricantes de origen chino, seguirá en aumento. La caída del 10% en las exportaciones registrada durante el último período es un dato que preocupa a toda la cadena de valor que depende de que las fábricas locales mantengan su actividad.

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Fuente original: iProfesional