Un escenario de ingresos en baja
La estrategia de recorte de gastos del Gobierno, conocida popularmente como motosierra, ha entrado en una fase de rendimientos decrecientes. Esto significa que, a pesar de los esfuerzos por seguir achicando el Estado, cada vez es más difícil obtener resultados positivos en las cuentas públicas. El principal motivo es que la recaudación impositiva (el dinero que el Estado cobra a través de impuestos) lleva siete meses consecutivos cayendo por debajo de la inflación. Tené en cuenta que, si la actividad económica se frena, se recauda menos IVA y menos impuestos al cheque, lo que genera un bache difícil de llenar.
La recesión y su impacto en los impuestos
Para entender este fenómeno, es fundamental hablar de la recesión. Básicamente, es cuando la economía se achica: la gente consume menos, las empresas producen menos y, por ende, se pagan menos impuestos. El IVA, que es el impuesto que mejor refleja si el comercio y la industria están funcionando, marcó una caída del 3% en términos reales. Esto explica por qué el Gobierno no puede eliminar todavía impuestos que considera malos o distorsivos, como el Impuesto al Cheque o las retenciones. Si se quitara el impuesto al cheque hoy mismo, el Estado perdería el 7,5% de sus ingresos totales, algo que las cuentas actuales no podrían soportar.
El gasto que se vuelve rígido
Por otro lado, el gasto público empezó a mostrar una cara más difícil de ajustar. En los primeros meses de gestión, el Gobierno aprovechó la licuación (cuando los montos fijos pierden valor frente a la suba de precios) de las jubilaciones. Sin embargo, ahora el sistema cambió hacia la indexación. Esto significa que los haberes jubilatorios se ajustan todos los meses siguiendo la inflación de dos meses atrás. Como la inflación volvió a subir levemente en el último tiempo, el gasto en jubilaciones —que representa el 40% de todo el presupuesto nacional— empieza a subir en lugar de bajar. De hecho, se estima que el gasto nominal en este rubro aumentará un 9% en el próximo trimestre.
Los salarios públicos y el margen de maniobra
Finalmente, queda el rubro de los salarios estatales. El ajuste en este sector ha sido severo: los empleados públicos nacionales perdieron casi un 35% de su poder adquisitivo real desde que comenzó la actual gestión. Además, se eliminaron miles de cargos en la planta estatal. El problema es que seguir recortando por este lado genera una tensión política muy alta, tanto con los sindicatos como con los gobernadores de las provincias. Cuando el gasto es rígido y los ingresos caen por la baja actividad económica, el margen para mantener el superávit financiero se vuelve extremadamente estrecho, obligando a revisar toda la estructura de subsidios y servicios públicos restantes.


